10 de septiembre de 2012

Purria perfumada

                                
¿Deben pasar la ITV los cochecitos de bebé?
Hace unos 15 días  presencié una de las discusiones más absurdas de mi vida. Entorpeciendo el paso, en una estrecha calle peatonal, una mujer le pegaba la bronca a su marido debido a que las ruedas del cochecito de bebé no estaban alineadas.
La mujer estaba muy alterada  y gesticulando enérgicamente  con las manos gritaba: -¡ANTONIO! ¡Estas ruedas no es tan ALINEAAAAAAAAADAS! ¡ESQUE NO LO VES O QUE!...
La mujer insistía de que estaban "asá" cuando deberían de estar "¡ASÍN!" y que tal y que CUÁL y que bla BLA bla bla...  Antonio, con cara de corderito, la miraba avergonzado por ser el centro de atención y formar parte  de aquel estúpido espectáculo improvisado.
El bebé,  se  hubiera suicidado precipitándose al vacío (2 palmos), pero  lógicamente aún desconocía la cordura de su madre, la itv, el esparadrapo, la independencia,  los bozales y las pistolas, pero... tiempo al tiempo.
Me hubiera quedado un rato para ver el desenlace final, ya que la escena prometía, pero el deber me llamaba, ya que a diferencia de ellos, yo, no  estaba felizmente de vacaciones y seguí caminando.

"Hiprókitas"
Unos 70  pasos después me empezaron a invadir los oídos unos molestos gritos "enquillados" e histéricos. Cosas del morbo, me dio por mirar fijamente hacia el origen del mal. Sentado en la terraza de un bar "Manolo", un tío regañaba a lo bruto a su mujer o pareja o yo que se que. 
El dictador en cuestión berreaba:-¡FALSEDADES NO! ¡PORQUE A ESTE HIJO DE P.TA LO MATO, MANOLI!, QUE NO ME TOQUE LOS CO.ONES!-y la mujer respondía sigilosamente: -No chilles Juan, estás montando un espectáculo-, pero el "quillo" insistía: ¡QUE TE CALLES, QUE SOIS UNOS "HIPRÓKITAS", QUE OS HABÉIS CREIDOOOO!!!!!!..."!HIPRÓKITAS, MÁS QUE HIPRÓKITAAAAS!...
Muy "pesao" el individuo. Daban ganas de darle con un diccionario de los de antes en toda la piñata mellada.  Compartiendo mesa con la parejita feliz,  había un testimonio que no decía ni pío con cierto parecido a Antonio "el corderito" pero con 30 años más. Por su avanzada edad y su cara de sosiego, por un momento pensé que pondría paz de por medio, pero pronto me di cuenta que lo que más le preocupaba era la demora del carajillo encargado anteriormente. Quizá fue culpa de mi mente semienfermiza, el caso es que pensé que  la escena prometía, pero el deber me llamaba, ya que a diferencia de ellos, yo, no estaba felizmente de vacaciones y seguí andando.

"¡Cómprate un Gps y calla" 
 Una hora más tarde aproximandamente, en un paso de zebra, una mujer con atuendo playero lucía orgullosa bajo el antebrazo una curiosa sombrilla a base de pelos de goma amarillos como los de los tipicos lavacoches automáticos. No perderé mucho tiempo en este tema, resumiendo, una tremenda horterada, pero eso casi que entraba dentro de la entrecomillada normalidad veraniega.
Realmente la acción estaba justo debajo de un rojo y avergonzado semáforo. Ahí se estaba cociendo  la  típica discusión del viajero en pareja. En un coche de lujo, concretamente un  "Supermiriafiori", se estaban voceando a lo grande  por un conflicto de rutas. Encarna (así me imaginé que se llamaba) con un mapa enorme y espachurrado,  estaba recibiendo una dura acometida por no tener el curso de copiloto actualizado, y la tensión crecía peligrosamente. El marido (Eleuterio, por ejemplo) ladraba a más no poder y lucía una enorme vena mutante en la frente. ¿terminaria salpicando el salpicadero?
En ese momento me emocioné. ¡Oh!, que bonitas las vacaciones, y más comparándolas con las venas, y una vez más, como  prometía la escena, pero el deber me llamaba, ya que a diferencia de ellos, yo, no estaba felizmente de vacaciones y seguí más bien trotando.


 las abuelas del pan, dan mas miedo que los  niños del maiz


Ya por la tarde,  me topé con  una discusión entre dos abuelas en la cola de una panadería. Fue el remate final que me impulsó a abandonar aquel pueblo maldito. ¡Por un momento creí que era una especie de promoción callejera de una obra de teatro tipo "la cubana", pero no, ¡era verídico! ¡Como gritaban por Dios!. Parecía que iban a llegar a las manos simplemente por ver quien se adjudicaba la última barra de cereales con sésamo de un barrio muy distante en eséncia al de "Espinete".
No os podéis imaginar como prometía la escena, pero...
¡¡¡¡ A DIFERENCIA DE ELLAAAAS, Yoooooooooo  NO  EEEESTABA FELIZMEEEEEEEEEEEEEEEENTE DE VAAAAAAACACIOOOOONES, NI JUBILAAAAAADO, NI NADA DE  NAAAADA DE NAAAAAAADA!!!!!!!!!
Angustiado y con indicios de majadería, decidí darle una patada al deber. Por suerte nunca he catado el gas mostaza, pero el tufo de aquel sitio me estaba produciendo síntomas parecidos. Empecé andando..., en breve caminando..., luego tosiendo, en nada trotando... y finalmente esprintando hasta llegar a mi autocafetera ambulante.
Me largué a mi pueblo. Me fui "cagando leches" hasta llegar a un rincón "chiringuitero" de la   playa de "mimat", para intentar desconectar bien lejos de toda esa purria perfumada de relax. ¿Habría suerte?